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Compara las características comunes de los seres vivos; identifica que todos tienen estructuras especializadas asociadas a la nutrición, la relación con el medio y la reproducción y los distingue como rasgos adaptativos que favorecen la sobrevivencia de las especies.
Clasifica organismos de acuerdo con características comunes asociadas a la nutrición y reproducción; propone hipótesis en torno a posibles relaciones de parentesco entre ellos y las contrasta con fuentes de consulta; reconoce que todas las clasificaciones tienen alcances y limitaciones.
Todos los seres vivos tienen varias funciones vitales comunes en todos ellos. Estas son la función de nutrición, la función de relación o interacción y la función de reproducción. Por ejemplo, tanto las funciones vitales de las plantas como las funciones vitales de los animales engloban aquellos procesos biológicos que permiten a ambos grupos de seres vivos crecer y sobrevivir en los diferentes ecosistemas.
Las funcionales vitales de los seres vivos son aquellas características funcionales biológicas que comparten todos y cada uno de los seres considerados con vida. Al contrario que los seres inertes, los seres vivos cuentan con complejas funciones y características durante todo su crecimiento y desarrollo.
Así, siendo los seres vivos organismos de organización molecular compleja, sus funciones vitales son las que les permiten sobrevivir y mantenerse en constante relación con su entorno, tanto con individuos de su misma especie como con otras especies distintas. Todos y cada uno de los seres vivos que habitan el planeta Tierra, por muy diferentes que parezcan entre sí, comparten las funciones vitales. Podemos decir que existen 6 funciones vitales de los seres vivos:
Nacer
Respirar.
Alimentarse.
Adaptarse al entorno.
Crecer.
Reproducirse.
No obstante, estas se suelen resumir en 3 funciones vitales comunes:
Nutrición.
Relación o interacción.
Reproducción.